1.9.13

SOL Y ENERGÍA CRÍSTICA · meditación 1

Tú representas la energía Crística, que ahora es nacida en la Tierra en y a través de ti.
Esta meditación traera para ti esa conciencia.


Siéntate cómodamente. Cierra tus ojos suavemente.
Respira profundamente. Inhala por la nariz, y exhala por la boca. Varias veces.
Cuando exhales siente, imagina o visualiza cómo de tu cuerpo salen tensiones físicas y emocionales.
Relájate.

Ahora imagina la energía de Cristo como un Sol.
Piensa en el Sol real, esa imagen radiante de vida y fuerza que puedes percibir todos los días.
También puedes ver al sol como una metáfora, como una imagen de ti misma/o, de tu propio Ser y alma.

Centra tu conciencia durante unos instantes en el centro del Sol y entra en él con su imaginación. Hazlo muy tranquilamente y en silencio.
Siente el poder inconmensurable del campo de energía es el Sol y siéntete en el centro de esa fuente enorme de energía.
Siente el silencio y la tranquilidad que hay allí y el carácter espontáneo de este resplandor que sucede por sí mismo: el Sol irradia su luz sin esfuerzo.

Descansa, rodeada/o de luz, en el centro del Sol y de siéntete bien y natural en esta fuente de energía. Esta luz es allí para ti, porque eres, en su esencia, el mismo Sol.
Relájate y fúndete en esta luz.
Que esta luz te envuelva en una forma suave y amorosa: te sientes muy fluida/o, calientita/o -sin quemar-, y acojida/o.

Ahora permite que esta luz fluya a través de ti completamente, para recordarte quién eres: un alma, un sol, una estrella en todas las células de tu cuerpo.
Permite que cada célula de tu cuerpo a se embuya de esta luz curativa de tu alma-sol.

La esencia primordial de tu verdadero Ser está siempre ahí. Puedes llamarlo conciencia de Dios, si lo deseas, pero es la vida eterna, y está dentro de ti, también, en el fondo en tu centro.

Un sol emite rayos e imagina que estás presente en esos rayos que se irradian sin esfuerzo desde tu sol. A través de esos rayos, puedes manifestar en muchas vidas y estar en cualquier parte del Universo. Con tu conciencia puedes romper y abrir el tiempo. Está en tu naturaleza el ser un/a creador/a. 

Siente en tu Ser, en el centro de tu luz, aquellos sentimientos que deseas sembrar en la Tierra.
Puede ser Amor, Alegría, Paz, Armonía, Prosperidad, Abundancia, Salud, etc.
Deja que el sentimiento crezca en tu Ser.
Invita a tu corazón y a tus manos -poniéndolas abiertas-, a que tu luz fluya  en todas direcciones en la Tierra.
Deja que suceda naturalmente.
Ten confianza en tu presente y futuro y siente profundamente dentro de tí, tu energía de Sol.
Siéntelo en tu corazón, siéntelo en tu vientre, siéntelo en tus piernas, brazos, manos.
Permite que ese poder del Sol esté conectado a la Tierra y a tus semejantes, a través de todo tu cuerpo y presencia.

Permanece irradiando unos momentos.

Ahora visualiza, siente o imagina a nuestro astro rey. Siente su presencia, su dar vida constantemente y sin pedir nada a cambio.
Siente su disponibilidad para ti.
Dale gracias, date gracias.
Cuando inhales siente, imagina o visualiza cómo llega a tu cuerpo toda la vitalida del Sol.
Relájate.

Ahora respira profundamente. Inhala por la nariz, y exhala por la boca. Varias veces. 
Estira tu cuerpo, abre los ojos, y levántate.