28.7.13

ENERGÍA CRÍSTICA

La energía crística emana del Todo

La energía de Cristo emana de un Todo más allá del mundo de la dualidad. Esto significa que reconoce los opuestos de la dualidad (buena y mala, ligero y oscuro, dando y tomando), como aspectos de la misma energía. Así, la energía crística no reconoce ganancia o pérdida, antes o después, pues siempre es Todo: aquí y allá, tú y yo.

La función de la luz es principalmente la de traer claridad, conciencia y transparencia a las estructuras invisibles de pensamiento y sentimiento a nuestra forma de vida. La luz es lo contrario de la ilusión del ego y del control sobre los otros o lo otro. Donde la luz entra en una realidad, rompe los lazos de poder, autoridad o discriminación, y descompone las jerarquías basadas en él.

Vivir en la realidad de la conciencia crística significa que hay una aceptación total de la realidad. No hay contra qué luchar o de qué defenderse. Esta ausencia de agresión o resistencia es su principal característica.

Que tu corazón sea tan puro como el cristal, 
tu intelecto tan luminoso como el Sol, 
tu alma, tan grande como el Universo 
y tu Espíritu, tan poderoso como es, y Unidos con Dios. 
· Peter Deunov 

La esencia y la naturaleza de Cristo es Universal

La esencia de Cristo es simplemente el aspecto generador y armonizador de la fuerza del Ser y la esencia del Espíritu dentro de cada uno de nosotras/os. Por lo tanto, en sí mismo, representa la energía de despliegue de la totalidad de la naturaleza humana.

En otras palabras, la energía crística es una energía Universal que trae y combina la esencia del Espíritu dentro de cada uno de nosotros, dentro de cada una de nosotras.

Esto sólo puede manifestarse cuando la concienca está despierta. Esta cualidad es inherente a la naturaleza humana. Sin embargo, necesita ser activada por la atención y la intención, por el libre albedrío. La esencia del Cristo es innata a todos los seres sintientes es nuestro origen, nuestro medio y nuestro propósito.

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